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Martes, 27 de septiembre de 2005


Conferencia Internacional de Diseño en Boston

Archivado en: Diseño




Todo empezó con la invitación recibida vía e-mail por parte de Icograda. Y Boston parecía una tentadora ocasión para conocer la ciudad donde reside una de las más importantes universidades del mundo: Harvard.





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Greta Sánchez Muñoz AIGA Boston Design Conference photosetGreta Sánchez Muñoz AIGA Boston Design Conference photoset



En esta ciudad de rancio sabor inglés, los hoteles cercanos al Hynes Convention Center, recinto sede del evento, estaban totalmente ocupados. Con boletos de avión listos y lugares reservados para el evento del American Institute of Graphic Arts; por recomendación telefónica de un amable bostoniano, encontré habitación en la Newbury Guesthouse B&B, situada en la animada Newbury street, a dos calles del Hynes.

El barrio donde se encuentra la Newbury street es una mezcla entre la colonia Condesa, Mazarik y la Roma. Salpicada de cafés, pubs, restaurantes, tiendas de diseñador y antiguas casas, a diferencia de las edificaciones Art Decó y Art Nouveau de la Roma, a lo largo de la Newbury y la Commonwealth se encuentran hermosas casonas de estilo victoriano en muy buen estado a pesar de los años y muy cerca de ahí una impresionante iglesia gótica.

Llegamos a Boston el 15 de septiembre alrededor de la medianoche. El grito lo habíamos pasado sin pena ni gloria en pleno vuelo, bebiendo una cerveza después de cambiar de avión en Chicago.

El primer día me tocó presenciar “Design and Civic Leadership” por el congresista republicano Barney Frank, donde realizó una apología del libre mercado y explicó la necesidad de mantener el tamaño de la burocracia norteamericana para aminorar los efectos de la pobreza (que no obstante calificó de “valiosa, para que la gente haga su trabajo más eficientemente”;) que genera el capitalismo y aminorar los efectos de los desastres naturales como el acontecido en la costa de Luisiana.

De esta presentación lo más interesante fue el desencuentro que tuvo con el conductor del evento John Hockenberry, quien tras la participación del congresista, cuestionó seriamente al gobierno de los Estados Unidos respecto a su lenta respuesta frente al desastre de la costa del golfo y por otro lado su obsesiva permanencia en otros territorios para "defender" al país. "¿Defender qué?, cuestionó severamente Hockenberry dejando sin mayores elementos al congresista, quien si bien es un orador consumado, quedó tan molesto que se retiró del escenario por las escaleras frontales, en vez de hacerlo tras bambalinas como todos los demás invitados.

Más tarde se llevó a cabo el panel “Working with a net: Design for Disaster” teniendo como invitados a David Gibson, (Two Twelve Associates), Lori Ann Reed, (AIGA/New Orleans), Dori Tunsdall, (Design for Democracy) y nuevamente Hockenberry como moderador. Se anunció el programa AIGA Disaster Relief Task Force que pretende apoyar con recursos económicos y trabajo a los diseñadores afectados por el paso del huracán con apoyo de los colegas de toda la unión americana afiliados al AIGA. David Gibson narró lo que vivió en su estudio de Nueva York durante los atentados de las torres gemelas, en el que dos de sus colaboradores fallecieron. Y Tunsdall explicó la importancia del diseño y la comunicación visual a favor de la democracia.

A su turno, los asistentes nos regocijamos con las animaciones y videos de Ellen Lupton, (Cooper-Hewitt, National Design Museum and Maryland Institute College of Art) durante su participación denominada “Typophilia: Love, Death and Typography” donde la diseñadora demuestra una profunda pasión por la tipografía como recurso de diseño (www.thinkingwithtype.com). Para finalizar esa sesión, los casi 2 mil 500 asistentes presenciamos la participación del músico, escritor y artista conceptual Paul D. Miller (DJ Spooky).

El plato fuerte del evento lo constituyó el legendario diseñador norteamericano Milton Glaser, quien a sus setenta y algo años de edad, cautivó con su personalidad a todos los asistentes a su conferencia magistral, que junto con la de Nicholas Negroponte denominaron: “Since then, two points of view”. Este título hizo referencia al hecho de que hace 20 años, cuando se celebró la primera edición de la Conferencia Internacional de Diseño del Instituto Americano de Artes Gráficas que tuvo su sede en esa misma ciudad, ambas personalidades dirigieron un discurso.

En su oportunidad Glaser, quien nos hizo reir con su “Receta para el spaguetti de mamá”, planteó que desde 1985 el mundo ha cambiado, sin embargo, pareciera que siempre está en riesgo. El diseñador ha sido testigo de la guerras de Corea, Vietnam, la guerra fría, el genocidio en Bosnia, los atentados terroristas del 9/11, la guerra de Irak y la amenaza del calentamiento de la tierra. Declaró en un tono crítico: “La explotación política del miedo al terrorismo es tan alarmante como el propio terrorismo.”, lo que arrancó los aplausos de los asistentes. Ante esta situación, “mi respuesta es volver mi vida más activista y cívica”, señaló. “Cómo entrar en el torrente sanguíneo de la cultura”, agregó. “En los años recientes he pensado que el mundo está divido en aquellos que hacen las cosas y aquellos que controlan las cosas”. Señaló que la última elección presidencial en Estados Unidos estuvo basada en el miedo y no en la inteligencia de los propios votantes.

Por otro lado recordó los atentados a las torres gemelas en Nueva York, su ciudad de residencia, cuyo emblemático diseño: I love New York, se ha convertido en el souvenir infaltable para quien visita la gran manzana. Cuando “la luz se convirtió en oscuridad”, flyers, postales, posters y camisetas, diseñados con mensajes críticos revelaron la necesidad de disentir. “Creo que estas herramientas pueden cambiar la historia” mencionó.

Hizo mención al reciente libro diseñado y editado por él: “The Design of Dissent” de Rockport press, que da cuenta de mensajes visuales críticos y transgresores, plasmados en carteles de gran impacto. Asimismo, anunció la exhibición itinerante “The graphic imperative”, que es también una especie de antología de cartel político norteamericano que abarca el periodo de 1605 a 2005. “No es una coincidencia el que respiremos el mismo aire”, dijo refiriéndose a lo que llamó el cínico uso del miedo que el gobierno empleó para controlar a la gente después del 9/11.

Milton Glaser, con un auditorio abarrotado como en pocas de las sesiones, habló también de la influencia de la televisión, como elemento para trivializar asuntos importantes al ponerlos en la misma categoría que las notas de entretenimientos. El resultado, dijo, es un enorme sector de la población que cree que nada pasa.

“Pero este no es el caballo que quiero arriar”, dijo metafóricamente. Como entrada para disertar acerca de la relación del arte y el diseño. “Creo que la relación que existe entre la gente y el diseño tiene que ver con la relación entre el diseño y el arte. Cuando tenía 5 años, decidí convertirme en artista. No tengo idea de dónde me vino esa idea, salvo por el placer que me causaba hacer cosas. Como profesor descubrí que muchos estudiantes de diseño tuvieron la misma epifanía en una etapa temprana de su vida, así como seguramente muchos de ustedes. He batallado mucho con esta relación, y la pregunta de qué es exactamente lo que separa a uno del otro o si puede el diseño ser arte es una pregunta que me enfada. No hace mucho releí un estudio de E. H. Gombrich quien propone que tal cosa (el diseño) no es arte, sino que sólo son artistas quienes lo producen. Pero es razonable imaginar que hay muchos artistas viviendo en una especie de programa de testigos protegidos en la habitación del diseño.

“Cuidadosamente me llamé a mi mismo diseñador toda mi vida, en parte por el miedo de parecer pretencioso. Ser artista es un asunto de autoenfado y no hay examen de admisión para eso. Representa una visión fundamental de vida. Si necesitáramos una definición de arte los críticos romanos liberales nos proveyeron de una muy elegante: El rol del arte es informar y deleitar. Y ésta es una idea que abrazo entusiastamente. Informar debe separarse de persuadir. Esta es una de las razones por las que es tan difícil para la publicidad entrar a la habitación del arte. Deleitar es la parte no cuantificable de la definición que habla del rol de la belleza. Cuando el artista hace un regalo a la especie humana éste tiene la posibilidad de afectar nuestra conciencia a través de la empatía y el simbolismo compartido. Somos afectados no a través de la lógica sino de nuestras emociones. Y no entendemos totalmente cómo funciona esto. La belleza transforma así como informa”.

Para la cumbre mundial contra la pobreza que tendrá su sede próximamente en Nueva York, Glaser ha diseñado un poster que será distribuido en toda la ciudad, con objeto de que sea visto por los delegados de los países participantes. Esta acción dijo, “es esencial financieramente, pero aún más significativo es el cambio en la conciencia humana. Podemos participar en ese cambio. Los diseñadores-ciudadanos pueden hacerlo muy bien; buen diseño es buena ciudadanía. Han pasado veinte años de la primera conferencia del AIGA y todavía hay mucho que hacer”, concluyó Glaser, quien fue ovacionado de pie.

Por su parte, Nicholas Negroponte, quien nos sorprendiera con “Ser digital” su visionario libro editado varios años antes de que pudiéramos percibir el impacto que tendrían las tecnologías de información y comunicación en nuestras vidas y quien hoy día encabeza el laboratorio de medios del Instituto Tecnológico de Massachussets, detalló su experiencia al frente de la iniciativa: “Hundred dollar laptop” (HDL) que pretende reducir la brecha digital permitiendo jugar, dibujar, escribir y aprender matemáticas entre otras cosas a niños de escasos recursos en el tercer mundo a través del uso de recursos de software y hardware económicos, así como de la economía de escala. En principio, algunos de los países interesados son China y Brasil.

Es difícil resumir en estas páginas la información recibida a lo largo de las múltiples sesiones de la conferencia, en parte porque ésta se va digiriendo conforme pasan los días. Sesiones de gran interés fueron las dedicadas a Leilla y Massimo Vignelli, Paula Scher y Ben Karlin y Stefan Saigmeister, entre otros.

Se realizaron paralelamente, revisión de portafolios de estudiantes, firma de libros, mesas redondas, y un par de exhibiciones, entre las que destacó: “50 books, 50 covers” con interesantes ejemplos de cubiertas de libros. Los asistentes tuvimos a nuestra disposición un sketchwall para garabatear toda clase de mensajes icónicos. Un e-lounge para escuchar las sesiones en enormes pantallas y en un ambiente más relajado, donde los más cansados se recostaban en el piso para escuchar. En la página del AIGA se puede acceder a algunos recursos como podcast y bajar archivos pdf con algunas presentaciones: www.aiga.org•








Greta Sánchez Muñoz




Escrito por Greta Sánchez Muñoz El 09/27 a las 04:13
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