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Este texto es una aproximación crítica hacia la visión de Rizal (1) sobre el vínculo entre el diseño y la gestión. Se propone cuestionar desde un punto de vista de gestión cotidiana del diseño gráfico en mi experiencia profesional.
Se mira desde la propuesta del autor y se contrasta con la teoría tradicional de la administración (2), particularmente en su enfoque neoclásico y uno de sus aportes más relevantes, la teoría de las Relaciones Humanas y algunos conceptos que pertenecen a esta corriente.
Planteo este abordaje como crucial para la reflexión sobre la práctica cotidiana de la gestión y cómo puede alimentar y aterrizarse en mejoras hacia la propia gestión, en virtud de ser ésta una realidad cotidiana.
Me propongo rescatar ideas importantes a partir de las cuales Sebastian Rizal hace sus planteamientos e ir tejiendo argumentos y contra argumentos para finalmente aterrizar en conclusiones. Los párrafos de dichas reflexiones estarán marcados entre paréntesis.
En principio el autor reconoce tres tipos de management o gestión:
• De producto. Argumenta que la gestión de producto está orientada a reconocer el producto como un objeto estético cuyo valor y performance puede ser completamente definido a priori.
• De proceso. Al respecto opone la crítica de que no hay garantía de que si el proceso es bien manejado, los resultados serán excelentes. Además el proceso de diseño es muy dinámico, y no todo el trabajo puede ser identificado como una entidad de tareas para ser sistemáticamente vinculadas. Además cada proyecto es único y por ello menos adecuado para una metodología genérica.
• De organización. A este enfoque le endosa la debilidad de irrelevante, porque según Sebastian este tipo de gestión no está directamente vinculada con el proceso de diseño.
(Al respecto, y desde una aproximación socio técnica, la gestión del diseño no debiera separarse en producto, proceso y organización, toda vez que la innovación, es una urdimbre holística que involucra a todas esas categorías. No pueden ser analizadas por separado, intervienen esos y otros aspectos en la consolidación o en el fracaso de lo diseñado).
Asimismo, define tres tipos de barreras hacia la práctica y la investigación de la gestión del diseño:
El concepto de gestión del diseño es nuevo.
No tiene fundamentos científicos sólidos.
No hay aproximaciones que indaguen sobre la médula del proceso creativo del diseño.
(Quiero señalar, que si bien puede considerarse relativamente nuevo el concepto de gestión del diseño, sí podemos identificar sus orígenes en la Teoría de la Administración, que en términos generales, se ocupa del estudio del manejo de recursos humanos y materiales para lograr un objetivo (3). En ese sentido, sí tiene fundamentos científicos sólidos, en todo caso, susceptibles de ser actualizados, de cara a la globalización y las tecnologías de la información.
Por otra parte, para hacer un abordaje del proceso creativo, tenemos disciplinas como la Semiótica, que si bien se ocupa del estudio de los procesos de semiosis un poco a posteriori, bien puede ser una herramienta de reflexión para la construcción de vehículos de comunicación visual, siempre y cuando el diseñador-gestor, o el gestor del diseño, (que en mi experiencia profesional he sido yo misma, como diseñadora que está a cargo tanto del proceso de diseño en los equipos dictando líneas creativas, seleccionando ilustradores, definiendo criterios editoriales, como gestora que toma decisiciones presupuestales, estratégicas y al mismo tiempo institucionales, contrata freelance y concerta acuerdos de colaboración interinstitucional, además de atender auditorias de los órganos fiscalizadores), sea sensible a esos procesos de pensamiento en el individuo-usuario final).
Para romper las barreras, propone la decantación de la naturaleza compartida entre el diseño y la gestión a partir de su basamento común.
Para Sebastián, la visión del diseñador es que la gestión está dominada por técnicas, métodos e instrumentos de pensamiento estrictamente formuladas, e incompatibles con la manera abierta, libre y holística a través de la cual el diseño lidia un incuantificable número de variables.
Por su parte, los managers o gestores, asumen que el diseño tiene una médula irreductible preocupada por asuntos ajenos a su instrumentación, esto es, posee una agenda estética y cultural únicamente.
Esto puede explicarse, aunque no justificarse, acaso por los enfoques educativos del diseño, que ponen énfasis en la práctica creativa y dejan poco espacio a la reflexión acerca del contexto y del proceso creativo mismo.
Dadas las diferentes visiones, Sebastian propone como interfaz entre ambas disciplinas, una investigación teórica que haga a la gestión más cercana al diseño introduciendo un paradigma que sea ampliamente aceptado por ambas disciplinas.
Aquí es preciso señalar, que somos los diseñadores quienes tenemos que abordar desde nuestra visión y formación, esa construcción teórica tan necesaria y al mismo tiempo tan escasa. Me explico: hay poca teoría del diseño latinoamericana, y menos aún escrita por diseñadores. Pareciera haber un desprecio del diseñador hacia el ejercicio reflexivo y la investigación.
Para ello identifica como común denominador entre ambas (diseño y gestión), el ser procesos a través de los cuales se actúa impulsados por cambiar situaciones existentes hacia otras situaciones deseadas.
El ambiente, la incertidumbre y las relaciones interpersonales son factores contra los que diseño y gestión lidian: suponen una intensa actividad humana, que funciona dentro de situaciones de incertidumbre para iniciar un proceso que configura una realidad más deseable.
La ubicuidad de la incertidumbre en el proceso del diseño es una de las premisas del enfoque socio técnico en la innovación y parte de esa serie de múltiples factores que intervienen en la vida de un objeto diseñado: el mercado, el contexto social, los valores, la cultura, la economía, etcétera.
Sebastian usa la metáfora del vaso oscurecido, para aludir a la necesaria construcción de un paradigma científico (el vaso oscurecido a través del cual mirar) que signifique interfaz ente ambas disciplinas.
A su juicio, no hay un modelo teórico empíricamente validado con terminología y lógica formal. Por otra parte, ni el diseño ni la gestión están libres de valores, por lo cual no pueden ser abordados científicamente.
(Aquí vale la pregunta, ¿si la filosofía (la semiótica, la modernidad) [4] y la psicología (la cognética, la percepción, las relaciones interpersonales) son parte de las ciencias sociales y llegan a ejercer una clara influencia en el análisis del diseño, no es éste un camino, un modelo válido hacia la construcción de paradigmas?)
Rizal propone entender al diseño y la gestión como ciencias de lo artificial y reconocer la naturaleza social que es común a ambas. La interfaz que propone consiste en un término de referencia y un paradigma científico vinculantes.
Finalmente, Sebastian afirma que hay un revival del factor humano con sus facilidades cognitivas como el punto focal en diseño y gestión. La aproximación socio psicológica tiene gran potencial.
(Si la afirmación anterior es cierta, si hay un renacimiento del factor humano para el diseño y la gestión, entonces debemos mirar hacia, por ejemplo, la Teoría de Campo de Kurt Lewin (5), que sintetiza el comportamiento humano:
C=f (p, m)
Donde el comportamiento [C] está definido como la función[f] o el resultado de la interacción entre la persona [p]y el ambiente [m]. Es decir, nuevamente la visión social, la influencia del entorno en el individuo y su comportamiento.
Este es el antecedente de la Teoría de las Relaciones Humanas, que surge en los años 30 en Estados Unidos, y que hace un análisis del trabajo y la adaptación del trabajador a éste. Si el gestor del diseño, entre otras tareas, administra recursos humanos para hacer que las cosas sucedan
y el diseño es trabajo, entonces debemos rescatar esa visión que pone énfasis en los seres humanos no como un número sino como seres cuyo accionar se deriva de necesidades y motivaciones.
Otros conceptos a rescatar en el marco de esta corriente de pensamiento es el tema de las relaciones interpersonales, tan importantes en la consecución de los objetivos en la gestión; el liderazgo, y sus diferentes tipos (autocrático, liberal y democrático) y de manera particular, la comunicación informal, es decir, aquella que se da saltando los límites de las estructuras organizacionales y que tanta repercusión tienen en el resultado final en la administración. Los conceptos anteriores son solo un botón de muestra).
Conclusión
La tesis de Sebastian, en tanto construcción de una interfaz entre diseño y gestión, como algo deseable y necesario entre una y otra disciplinas, es apenas abordada por el autor. Nos dice algo que sabemos, las tensiones y territorialidad que existen no sólo entre diseño y gestión, sino entre diseño y cualquier otra disciplina con la que el diseño debe interactuar.
Recordemos las tensiones ente diseño y etnografía que Van Veggel nos describe como producto de su experiencia como antropólogo que investiga para proveer información que sirve de insumo en el proceso creativo del diseño, y que él denomina de una manera muy ilustrativa “las colisiones” (7).
Aquí la pregunta sin respuesta es cómo dotar de herramientas para un abordaje pragmático interdisciplinario a la práctica del diseño. Apriorísticamente, me parece que la pregunta encuentra respuesta en palabras clave como negociación, liderazgo, trabajo en equipo y nueva y reiteradamente: una formación más sólida del diseñador-gestor, en todos los terrenos.
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(1) Sebastian, Rizal. The interface between Design and Management. Design Issues. Vol 21. No. 1 Winter 2005.
(2) Chiavenato, Idalberto. Introducción a la Teoría General de la Administración. Mac Graw Hill. 1989.
(3) Chiavenato, Idalberto. Ibidem.
(4) Lechte, John. 50 pensadores contemporáneos esenciales. Edit. Cátedra. 1994. Barcelona
(5) Chiavenato, Idalberto. Ibidem.
Gómez Abrahams, Jorge. Diseño estratégico. Curso como profesor invitado en la maestría en Diseño estratégico e Innovación (Apuntes). Universidad Iberoamericana. 2006.
(7) Van Veggel, Rob J.F.M. Where the Two Sides of Ethnography Collide. Design Issues; Summer2005, Vol. 21 Issue 3, p3-16, 14p